Chinchón vibra todo el año, pero cuando llega fiesta el pueblo late más fuerte. Si te preguntas cuándo son las fiestas de Chinchón, aquí tienes una guía clara con las fechas habituales, los actos que no te puedes perder y algunos consejos para planificar la visita sin estrés. Así podrás organizar tu escapada con margen y disfrutarla como un vecino más.
Ten en cuenta que algunas celebraciones siguen el calendario litúrgico (y por tanto cambian cada año), mientras que otras mantienen un patrón estable. A continuación repasamos lo esencial: Patronales de agosto, Semana Santa y Mercado Medieval de otoño, además de otras citas que conviene anotar.
Fiestas Patronales: mediados de agosto (Virgen de Gracia y San Roque)
Las Patronales son el corazón festivo de la villa. Se celebran en honor a la Virgen de Gracia (15 de agosto) y a San Roque (16 de agosto), con una semana completa de actividades que llena la Plaza Mayor, el Recinto Ferial y la plaza de Armas del Castillo. Son días de pregones, pasacalles, verbenas, fuegos artificiales, encierros, conciertos y mucha vida en la calle.
El calendario se concentra a mediados de agosto. Un ejemplo: en 2026 el programa está previsto del 12 al 17 de agosto, con inauguración y pregón al inicio, misa y procesión de la Virgen el día 15, y misa mayor de San Roque el 16 por la mañana seguida de la procesión de retorno por la noche. Entre medias, concursos, exposiciones y espectáculos ecuestres animan todas las edades.
Unos días antes suelen celebrarse competiciones deportivas como la Legua Popular por Chinchón y torneos de raqueta. Si viajas en esas fechas, reserva con antelación y asume que el casco histórico restringe el tráfico en los actos principales: lo mejor es moverse a pie y dejar el coche en aparcamientos habilitados.
Semana Santa en Chinchón: calendario móvil (marzo/abril)
La Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional y merece viaje propio. Las fechas varían cada año —caen entre marzo y abril—, pero el gran momento llega el Sábado Santo con la representación viviente de La Pasión, un montaje nocturno al aire libre en el que participan cientos de vecinos. El silencio, la iluminación y las calles empedradas crean una atmósfera única.
Durante la semana se suceden procesiones sobrias y muy cuidadas que avanzan por el casco antiguo y, a menudo, desembocan en la Plaza Mayor. Si te gusta la fotografía, llega con tiempo a los cruces y miradores, y lleva algo de abrigo para la noche: incluso en primavera refresca.
La afluencia es alta; por eso conviene consultar el programa anual, ubicar recorridos y reservar alojamiento y restaurantes con margen. Si solo vas a pasar el día, llega temprano para evitar cortes de tráfico y poder moverte con calma.
Mercado Medieval: finales de septiembre o principios de octubre
En otoño, Chinchón viaja atrás en el tiempo con su Mercado Medieval, que suele celebrarse a finales de septiembre o principios de octubre. El casco histórico se transforma en un escenario de época: tenderetes artesanos, talleres infantiles, desfiles, música y espectáculos de fuego llenan las calles de color.
Es un plan perfecto para familias y grupos de amigos. Por la mañana se pasea mejor (menos gente y más sombra en verano tardío), y por la tarde-noche el ambiente sube con conciertos y recreaciones. Aprovecha para probar productos locales: repostería conventual, vinos de la zona y elaboraciones con ajo y anís, dos emblemas de la villa.

Otras fiestas y eventos que merece anotar
En julio tienen lugar las fiestas de Santiago Apóstol, más discretas que las Patronales pero con encanto vecinal: actos religiosos, actividades culturales y buen ambiente sin masificaciones. Si buscas una versión más tranquila de Chinchón en fiestas, es una gran opción.
El verano trae también noches culturales con cine al aire libre, teatro y conciertos en diferentes rincones del casco histórico, incluida la plaza de toros. En fechas señaladas se organizan rutas de la tapa y jornadas gastronómicas que invitan a probar la cocina local a base de raciones, asados y productos de la comarca.
Fuera de temporada alta, encontrarás ferias, exposiciones y recitales que mantienen la agenda viva. Por eso muchos viajeros repiten: cada visita coincide con un plan distinto y el pueblo ofrece siempre una cara nueva.
Consejos prácticos para disfrutar las fiestas
Reserva con tiempo en Patronales, Semana Santa y Mercado Medieval: alojamiento y restaurantes vuelan. Si llegas en coche, usa aparcamientos exteriores y sube andando al centro; además de evitar atascos, es como mejor se disfruta el entramado de calles y los miradores.
Lleva calzado cómodo: el empedrado y las pendientes forman parte del encanto. En verano, agua y sombrero; en noches de primavera u otoño, capa ligera. Para fotos, las mejores luces son a primera hora y al atardecer, cuando los balcones verdes y los soportales se tiñen de dorado.
Consulta el programa oficial de cada edición para ubicar pregones, misas y procesiones. Los puntos clave suelen ser la Plaza Mayor, el Recinto Ferial y la plaza de Armas del Castillo. Si viajas con niños, identifica fuentes, sombras y zonas de descanso antes de comenzar la ruta.
¿Dónde comer durante las fiestas?
En días de fiesta, las terrazas de la Plaza Mayor y los mesones del entorno se llenan. Para evitar esperas, intenta almorzar temprano o reservar en un local cercano al centro histórico. Si prefieres un ambiente tranquilo, busca calles paralelas a la plaza: la oferta es amplia y con producto de la zona.
Cuando toque brindar, anima el plan con clásicos locales: anís de Chinchón, quesos y embutidos de la comarca, asados y platos de cuchara si refresca por la noche. Y deja hueco para la repostería conventual: ideal para un descanso a media tarde.

La Casa del Convento, hotel y restaurante sin salir del centro
En días de fiesta las terrazas se llenan y el ritmo no afloja, así que conviene reservar y moverse a pie. A dos pasos de la Plaza Mayor, La Casa del Convento te lo pone fácil: es base perfecta para entrar y salir de pregones, procesiones y verbenas sin depender del coche, y además cuentas con equipo local que te orienta sobre horarios y mejores accesos.
Para reponer fuerzas sin perder tiempo, su restaurante para comer en las fiestas de Chinchón ofrece producto de la zona y servicio ágil: platos para compartir, raciones tradicionales y vinos madrileños que encajan con el ambiente festivo. Terminas de cenar y, en un paseo corto, vuelves a la plaza para el siguiente acto.
Y cuando toque bajar el ritmo, el hotel suma habitaciones con encanto, desayuno temprano, un pequeño spa para recuperar piernas y espacios tranquilos donde desconectar antes de volver a la calle. Todo a tiro de piedra, con el confort de tener comida, descanso y planificación bajo el mismo techo.